LA MANO NEGRA




La Mano Negra era una organización anarquista de carácter secreto y violento a la que se atribuía la intención de organizar atentados. De dudosa existencia, la organización supuestamente actuó en Andalucía a partir de 1881. La extensión del rumor de la presencia de la Mano Negra coincidió con la tensión social motivada por las malas cosechas y la constitución de la Federación de Trabajadores de la Región Española FTRE), de corte anarquista.


La Guardia Civil de Jerez de la Frontera, presionada por unos terratenientes molestos por el auge de las organizaciones campesinas de carácter revolucionario, detuvo en diciembre de 1882, en la localidad gaditana de San José del Valle, a 16 miembros de la FTRE acusados de asesinato. En los registros, la policía se incautó del reglamento de la asociación, identificada por el símbolo de una mano negra. La misma suerte corrieron campesinos de otras regiones andaluzas: llegó a haber 2.000 presos en Cádiz y 3.000 en Jerez.


De mayo a junio de 1883 se celebraron tres procesos contra presuntos miembros de esta organización, con el resultado de siete ejecuciones sin ninguna prueba. Entre los ajusticiados se hallaba el presunto cabecilla de la Mano Negra, Pedro Corbacho.

LA MANO NEGRA EN EL PUERTO

Los asesinatos de la “Mano Negra”, ocurridos en el último cuarto del siglo XIX , fueron seguidos con un interés extraordinario no sólo en Jerez, sino en toda España, dando ocasión a que la prensa jerezana escribiera profusamente sobre los crímenes que se cometieron en la década de los 80 del XIX, así como los periódicos de Cádiz, Barcelona y Madrid. Incluso surgen revistas y libros expresamente dedicados al tema. Un resumen de los hechos podría ser el siguiente:
ANTECEDENTES

Al iniciarse esta década, se produjeron en Andalucía una serie de malas cosechas, con su secuela de hambres, que dieron lugar a agresiones contra los esquiroles, así como a la quema de cosechas de los propietarios más opuestos a las reivindicaciones obreras. Con este motivo se difunde en Andalucía el anarcocomunismo, en oposición al anarcocolectivismo de los internacionalistas catalanes, y surgen los primeros grupos de afinidad ideológica no exclusivamente sindicales. El terror de los terratenientes andaluces frente a la fuerza del obrerismo, desembocó en una planificada acción contra los militantes obreros, fruto de la cual fue el descubrimiento de la “Mano Negra” por el teniente Oliver de la Guardia Civil de Jerez. (En la ilustración, una sentencia contra la ‘Causa Criminal’ de la Mano Negra).
Éste dijo haber encontrado unos papeles bajo unas piedras con una mano negra pintada en ellos, que serían los estatutos y el reglamento de una organización revolucionaria. Inmediatamente se detuvo a los militantesanarcocomunistas, a quienes se acusó de formar parte de la “Mano Negra”. El gobierno de Sagasta (febrero de 1883) fue informado del sensacional descubrimiento y se inicia una amplia campaña propagandística para justificar la represión contra el obrerismo andaluz.


Se realizan centenares de detenciones en la zona de Jerez y en las provincias de Córdoba y Sevilla, que desorganizaron el movimiento obrero en Andalucía. Sobre la base de tres asesinatos cometidos en la provincia de Cádiz –ajenos a los problemas sociales, pero realizados por delincuentes obreros-, se monta el proceso llamado de “La Mano Negra”, (que para la prensa y la historiografía posterior se convirtió en proceso de una organización acusada de innumerables crímenes, secuestros y robos). Los tres crímenes, cometidos por delincuentes comunes, tuvieron lugar en El Puerto de Santa María, Arcos de la Frontera y San José del Valle. (En la ilustración, Práxedes Mateo Sagasta).

CRIMEN EN EL PUERTO

El 2 de abril de 1883, a las 7 de la mañana, Agustín Cordones Infante, peón caminero de El Puerto a Sanlúcar, se dirigió a la cantina donde vivía Antonio Vázquez, [posiblemente en el lugar donde hoy se encuentra Cádiz Electrónica, en la encrucijada de las carreteras de El Puerto a Sanlúcar con Jerez a Rota] con objeto de tomar las herramientas que allí acostumbraba dejar. Notó primero la puerta abierta y después un charco de sangre, donde estaba el ventero tendido y degollado y los objetos de la venta en completo desorden. Asombrado ante el espectáculo que se presentó a sus ojos, corrió a dar parte al Juzgado de Instrucción de El Puerto de Santa María, y éste se presentó en el sitio al poco rato, instruyendo las primeras diligencias.


Otro peón caminero, observando la misma mañana a un hombre que le pareció sospechoso, lo detuvo, le preguntó dónde iba y le dijo que al Puerto, a pesar de llevar dirección contraria. Viendo que trataba de escaparse, lo entregó a los soldados de la remonta, en tanto no disponían de él las autoridades. Fue registrado y le encontraron una navaja de uso ordinario. El detenido era Diego Mestre.

El guardia que lo llevaba a la cárcel, dijo que el preso había manifestado que en la noche anterior, de doce a una, había verificado el robo y el homicidio Joaquín Gordillo, José Rendón, una tal Cervantes y un José conocido por Matamulos, habiéndole degollado el Gordillo con un cuchillo y que el declarante se había quedado dormido en el campo. El detenido llevaba una mancha de sangre en la chaqueta y otra de tinta en los pantalones y zapatos. Entre los efectos que se encontraron en el ventorrillo había un vaso con tinta.

En la primera indagatoria ante el Juzgado, el Maestre se retracta, niega y excusa las manchas de sangre por haber matado un carnero, y las de tinta por haber estado escribiendo una carta. Los individuos denunciados por el preso declararon que lo ignoraban todo. A los tres o cuatro días, la guardia civil participó el descubrimiento de los criminales y la ocupación de los efectos robados, pruebas del delito.


Los acusados, en la cárcel de Cádiz junto con otros anarquistas

RECONSTRUCCIÓN DE HECHOS

Se reprodujeron los hechos según el auto: ‘En la tarde del día 1 de abril del corriente año de 1883, se reunieron en la casa de la viña denominada de Évora, situada en el término de Sanlúcar de Barrameda, Francisco de Paula Prieto y Beltrán que vivía en ella, Antonio Roldán Sevilla, Diego Expósito conocido por Mestre Morales y José Jiménez Doblado. Convenido el delito, se armó Maestre de una pistola, tomó Prieto un cuchillo, además de otro más pequeño que llevaba consigo, y los cuatro, conduciendo un pollino, se dirigieron al ventorrillo. Entre once y doce de la noche llegaron a él, llamó a la puerta el Roldán, por ser más conocido del ventero, abrió éste la puerta y todos penetraron en el local. Diego Mestre pidió al ventero Vázquez; le fue servido; pidió igual cantidad el Roldán, y después de haber pagado Jiménez, Diego Maestre sacó la pistola que consigo llevaba, se dirigió al ventero Vázquez, le apuntó con ella a la cabeza y le reclamó todo el dinero que tuviera. Contestó éste que sólo poseía dos pesetas y, habiéndose arrojado al suelo por orden de los malhechores, el Roldán le ató con un pañuelo las manos a la espalda. En esta posición amenazaba el Francisco Prieto al Vázquez con un cuchillo, cuando acudiendo el Roldán le arrebató el arma de las manos y con ella le hizo al Vázquez una horrible herida en el cuello, produciéndole de inmediato la muerte. Los delincuentes se apoderaron de una dos pesetas y de otras monedas de cobre, de tres barriles conteniendo algún vino, tres botijos, dos con vinagre y otro con aguardiente, una botella de cristal y, por último, el Roldán despojó al ventero Vázquez del pantalón y del calzoncillo. El miserable botín fue cargado en el pollino y conducido a la viña de Évora. Allí se dirigieron los delincuentes, excepto el Maestre que habiéndose embriagado, quedó tendido en la carretera, próximo al sitio del suceso, donde a la mañana siguiente fue detenido por el peón caminero.’ Hasta aquí el auto. Los cuatro fueron condenados a cadena perpetua.
(Autor del Texto: Juan Leiva)


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